Gert Postel es un impostor alemán que se hizo famoso por haber obtenido en 1995 el puesto de Médico Jefe de un hospital psiquiátrico, siendo cartero de profesión. Postel nunca obtuvo ninguna clase de capacitación en el ámbito de la psiquiatría o la medicina, y sin embargo, en su largo ejercicio como Médico Jefe del hospital, dio charlas e impartió cursos de capacitación adicional a personas cuyo único interés, como cuenta Postel, era ganar dinero.
A continuación, una traducción de una entrevista con Gert Postel llevada a cabo en Berlín en 2004. Se la dedicamos a aquellos que creen muy choriflai hablar en público de trastornos mentales y de estadías voluntarias en hospitales, sin hablar de la impostura oficial llevada a cabo a diario en los hospitales psiquiátricos, de las implicaciones políticas de esto y las consecuencias que acarrea en las vidas de los pacientes. La entrevista habla de sucesos en Alemania, uno de los países europeos con mayores niveles de corrupción en la medicina y en especial en la psiquiatría, cuestión que sucede con mayor razón en un país como Chile, donde la salud está privatizada.
A continuación, una traducción de una entrevista con Gert Postel llevada a cabo en Berlín en 2004. Se la dedicamos a aquellos que creen muy choriflai hablar en público de trastornos mentales y de estadías voluntarias en hospitales, sin hablar de la impostura oficial llevada a cabo a diario en los hospitales psiquiátricos, de las implicaciones políticas de esto y las consecuencias que acarrea en las vidas de los pacientes. La entrevista habla de sucesos en Alemania, uno de los países europeos con mayores niveles de corrupción en la medicina y en especial en la psiquiatría, cuestión que sucede con mayor razón en un país como Chile, donde la salud está privatizada.
Aquí el video de la entrevista subtitulada al castellano y más abajo el texto para quien prefiera leer de corrido. Pa quien quiera seguir leyendo, aún más abajo están las respuestas de Postel a preguntas del público, luego de una lectura de su libro “Juegos de Doctor”.
Entrevista con Gert Postel, el 31.03.2004, Hotel Bleibtreu, Berlín
Yo quería en un principio ir de juez. Como presidente del juzgado local de Grimma, cerca de la ciudad de Dresde. Ese era mi relato inicial. Y después el relato del Médico Jefe parecía más concreto, entonces hice eso. Pero lo del juez hubiese funcionado igualmente. Hubiese llamado por teléfono al presidente en ejercicio, y hubiese dicho “aquí habla el Ministro de Justicia”. Entonces de él inmediatamente se hubiese cuadrado y puesto de pie. Luego le hubiese dicho “le vamos a mandar un nuevo presidente, el Dr. Gert Postel”, y entonces hubiera ido y, con toda seguridad, yo hubiera sido el presidente.
El cartero
Solicité el puesto de Médico Jefe en ese hospital junto con alrededor de otros 40 médicos, de los cuales ocho fueron preseleccionados. Esos ocho tuvieron que hacer una disertación frente al comité de designación. Yo hablé de la Pseudología Fantástica, utilizando el ejemplo literario de la figura de Félix Krull y en base a la novela homónima de Thomas Mann. Y ellos estaban maravillados. De la mitomanía al servicio de la elevación del Yo, la Pseudología Fantástica, de nada de eso tenían la más mínima idea, entonces estaban impresionados por mis acrobacias lingüísticas.
Nadie hizo una sola pregunta
Fui por ejemplo encargado de la perfeccionamiento profesional del hospital. Y en aquella posición introduje, ante 80-120 psiquiatras, denominaciones de enfermedades mentales que no existen. La famosa depresión bipolar de tercer grado, eso no existe. Y no lo hice ante cirujanos o internistas, sino ante especialistas psiquiátricos. Y nadie hizo un sola pregunta, porque desde su punto de vista de la gente de esos círculos, preguntar significa admitir incompetencia. Y eso se intenta evitar. Porque entonces yo podría decir “¿Perdón, cómo que usted no conoce la depresión bipolar de tercer grado? ¿Acaso tengo que empezar por Adán y Eva?“. Y se querían ahorrar eso. Entonces yo introducía congresos internacionales de psiquiatría que nunca tuvieron lugar, nombraba a profesores que no existen. Y eso yo lo encontraba fenomenal.
La personificación del Médico Jefe
Usted tiene que ser capaz de interpretar al Médico Jefe. Por lo demás, hice la experiencia de que si uno finge ser algo por un largo período de tiempo, al final se termina siendo realmente aquello que se finge. Porque uno lo adopta.
En realidad no hay que saber nada, hay que ser capaz de ponerse en escena y de moverse dentro del hospital. Pero por lo general eso sólo lo pueden hacer las personas que fueron socializadas en esos círculos. Usted no puede ir a buscar a un cartero a la calle y decirle “ahora eres Médico Jefe, haz lo tuyo”, porque él no sabe cómo puede, debe, tiene que moverse allí.
Mejor que bien protagonizado
Protagonicé bien al personaje, lo protagonicé mejor que bien. Yo estaba permanentemente a la ofensiva. Impartí eventos de capacitación profesional adicional. Y había un profesor de la Universidad Leipzig, el Sr. Angermeyer, que a toda costa me quería como su Médico Jefe. Él era amigo de mi jefe y una vez me intentó ningunear. Entonces fui a comer con él y en eso me empezó a contar sobre no sé qué terapia... sobre una nueva terapia para la esquizofrenia, y entonces le llevé la contraria y dije “este señor es un catedrático”. Y a él le discutes, de forma polémica, a ese le llevas la contraria. Y éste queda entonces muy encantado contigo.
O sea, yo sabía que jamás iba a ser profesionalmente atropellado por psiquiatras. Eso lo sabía definitivamente. ¿Quién me iba a poder decir algo? Si yo no sabía menos de psiquiatría que esa gente. Y a eso se le sumaba que yo lo podía envasar mejor que muchos médicos, porque no manejaban bien la jerga.
La puesta de etiquetas en la psiquiatría
Una vez le dije a un psiquiatra “en el diagnóstico psiquiátrico usted depende de que el paciente diga algo, si no dice nada, no puede diagnosticar”. A lo que me respondió “ah, entonces escribo psicosis autista de síntomas leves”.
Me he preguntado, de verdad, muy en serio, si eso en realidad existe - la enfermedad mental en el sentido de la terminología de la escuela psiquiátrica. Porque en la psiquiatría en realidad existen sólo tres tipos de trastornos: están por un lado las psicosis, y por otro las depresiones - las endógenas y las reactivas - y está aquello para cuando los psiquiatras no lo tienen muy claro: allí es cuando hablan del trastorno borderline. Y yo encuentro todo eso muy problemático.
Con eso se nace en Occidente
El chiste en todo esto es que en el marco del proceso penal en mi contra, yo mismo fui examinando psiquiátricamente, y por supuesto que determinaron que yo de alguna manera tendría una enfermedad psiquiátrica, a saber, que habría un trastorno de personalidad narcisista. Y a eso yo contesté que “con eso se nace en Occidente”.
Al margen también fue bien chistoso que cuando quise leer ese examen - porque pensé que podría ser interesante -, él no me lo quería dar. Y le dijo al jurado, a la fiscalía y a la defensa que yo podría volverme suicida si llegara a leer su examen. Hay que cuestionarse las implicaciones! lo que está pasando en su cabeza, como si fuera capaz de escribir algo tan significativo que me llevara al suicidio! Llega a ser absurdo! A mi el examen me hizo gracia.
Dominar las reglas sin conocerlas
Bueno, existen estos términos, que a mi tampoco me gustan, como el de la inteligencia social, la inteligencia emocional, ponerse en el lugar del otro, empatía y eso. Eso sin duda lo aplico, pero no conscientemente. Domino las reglas sin conocerlas, creo. Yo me pongo a mismo en segundo plano. En mi hay, cuando me concentro en otras personas, esta actitud básica del alterocentrismo. Yo me pongo a mi mismo en segundo plano. Y eso los demás no lo hacen, sino que se ponen a sí mismos en escena. Y entonces no hay conversaciones, sino intercambio de monólogos, y no diálogos. Y yo no hago eso, sino que me ocupo de la otra persona. Yo me pongo en segundo plano y pongo al otro en el foco central, eso le complace. Y la conducción de una conversación por medio de las preguntas - la cual Sócrates denominó como mayéutica - tiene muchas ventajas: uno permanece en el anonimato y conduce la conversación, le da al otro posibilidades óptimas para su autorrealización, y esa persona queda fascinada.
El aguafiestas
El aguafiestas quebranta las reglas, pero las conoce. Y las conoce mejor que aquél que está en el engranaje establecido, creo yo. O sea, para quebrantar las reglas es necesario conocerlas, eso es una trivialidad.
Pregunta del entrevistador: Quieres decir que el aguafiestas sigue participando de alguna manera en la fiesta, no está completamente al margen.
Postel: Aparentemente, o engañosamente. No, si usted está al margen, no puede romper las reglas, usted tiene que estar adentro. Como cartero no puede romper las reglas la psiquiatría, porque en tal caso no tiene poder. Para ser capaz romper las reglas se necesita poder...
[Enciende un fósforo para prender su pipa]
…¿O no?
Autenticidad
No soy reductible al rol en Sajonia, quiero decir, esa es sólo una faceta. Yo pienso que uno puede conversar razonablemente sólo cuando se es auténtico - aunque esa es otra palabra que no me gusta, porque es otro de los eslóganes que se usan mucho, pero la conversación tiene que ser verdadera. Si yo le presento a alguien una máscara, entonces el interlocutor sólo se resbala sobre la máscara; ya no está interactuando con un ser humano real, sino con una máscara de plástico. Eso para mi es totalmente aburrido.
Protección al consumidor
Lo que es más interesante, mucho más sensacional, y de lo cual nadie se ha ocupado, es que cuando yo era presidente del Comité Examinador de Especialistas de la Cámara Provincial de Médicos de Sajonia. Y yo le hice exámenes a los especialistas, cuyos certificados llevan mi firma: “Dr. Postel, Médico Jefe”.
En los certificados de los especialistas que yo evalué, que hasta el día de hoy ejercen como especialistas, dice “Dr. Postel”.
Pregunta del entrevistador: y los exámenes no fueron de alguna manera revertidos?
Postel: No, sólo aquellos a los que reprobé, que fueron tres, con el comentario de que también teníamos que tomar en cuenta la protección al consumidor, y que su rendimiento era un poco pobre. Pero eso no era para especialistas, eso era para adquirir el título adicional “Psicoterapia”, y ese título lo querían internistas para más encima cobrar por anamnesis biográficas, que teniendo el título, dan muchísimo más dinero de lo normal. O sea, lo hacían sólo por dinero. A esos los reprobé a todos, porque lo encontraba una mierda. Y les dije, “Mire, nosotros tenemos que tomar en cuenta la idea de protección al consumidor, y esto es un poco pobre, así que váyase a su casa y ejercite otro poquito, y luego vuelve”. Se lo dije dejando relucir al más absoluto arrogante.
Después del episodio
La gente piensa, cuando oye mi historia… lo que hago en mi vida privada, eso no los sabe nadie. Y eso es bueno. La gente cree que sabe algo de mí cuando oyen todas estas historias. Lo que en verdad me hace lo que soy no lo sabe absolutamente nadie, y está bien así. Yo desde hace rato que estoy mentalmente mucho más adelante en el tiempo.
~FIN~
Mire: 39 doctores, especialistas en el campo de la psiquiatría y la neurología, presentaron su solicitud para el puesto de trabajo; 8 llegaron a la última selección; dos de ellos estaban habilitados: el único cartero fue contratado! Y éste trabaja allí durante dos años y obtiene un ascenso al puesto de Médico Jefe después de sólo 6 meses. El Médico Jefe de aquel ese entonces escribe que el cartero "excede las expectativas". O sea, eso, en una panadería, no lo habría conseguido.
Quiero decir, el sólo hecho de que crea concebible que el jefe de redacción del Spiegel llame al profesor Kallert por teléfono para averiguar su muy relevante opinión! O sea, la implicación ya es absurda! Creo que el hombre padece de síndrome de hybris!
A continuación, sus respuestas a preguntas del público después una lectura de su libro “Juegos de Doctor”:
Saben? Me he encontrado con pacientes que han sido hospitalizados a la fuerza, cuyo informe psiquiátrico dice “el paciente sufre de un conflicto actual”.
Eso no es nada. Y créanme, pude haber internado forzosamente a cualquiera de ustedes. Y si usted hubiese estado en un pabellón psiquiátrico de puertas cerradas, se lo juro, nunca hubiera logrado salir allí. Porque todo lo que usted hubiera intentado hacer para salir, cualquier cosa que hubiese hecho, habría sido en vano.
Una vez le pregunté a un psiquiatra “cuando usted está haciendo el diagnóstico, usted depende de que el paciente hable. Si el paciente no habla, no puede hacer un diagnóstico psiquiátrico”. A lo que él contestó “entonces escriba: ‘psicosis autista con síntomas leves’”. Tenemos imaginación, señores!
Con el informe psiquiátrico siempre se puede probar cualquier cosa... y lo contrario de lo contrario, con todo relajo.
También fui oficial de capacitación adicional del hospital, y presidente de la junta que examinaba a especialistas médicos. En los eventos de formación introduje términos psiquiátricos que no existen.
Y no frente a cirujanos o algo así, sino que ante especialistas psiquiátricos. Por ejemplo: la “depresión bipolar de tercer grado”. Esa cuestión no existe en lo absoluto. Y nadie hizo una sola pregunta.
Cuando estaba en el ministerio de Sajonia, los candidatos preseleccionados tuvimos que hacer una disertación. Y yo hablé de la “Pseudología Fantástica”, que es la mitomanía al servicio de la elevación del Yo, utilizando el ejemplo literario de la figura de Felix Krull.
Eso rebosa de estética, señoras y señores! En particular cuando se tenía el conocimiento que sólo yo tenía en ese momento.
Y entonces el presidente del comité me preguntó: "¿Sobre qué tema se doctoró usted en medicina?" Y yo respondí: "Escribí sobre las distorsiones inducidas cognitivamente en la formación del juicio estereotipado" - esa es una concatenación de términos vacíos -, a lo que él me respondió: "Bueno, usted seguramente se sentirá a gusto con nosotros". Entonces, en varias ocasiones me pregunté, ¿quién es aquí en realidad el impostor?
[Pregunta del público: ¿Usted cómo fue descubierto?]
Fue una coincidencia. En Zschadraß temían que algún día pudiera renunciar. Esa era de hecho su mayor preocupación. Y había una doctora de Alemania occidental, en cuya sección trabajaba una Médico Jefe de la antigua RDA, con quien no se llevaba bien, por lo que la traje a mi sección. Y en su casa, en Bremen, de donde yo también vengo, ella contó que ahora estaba en la sección del amable Doctor Postel. Ahí fue cuando recordaron el nombre, y entonces les estalló como una bomba!
Así que el Sr. Dr. Gutfreund llamó a la policía (lo sé por los archivos de la investigación) y dijo por teléfono: "Soy el Médico Jefe, tengo un doctor que es cartero". Entonces el policía colgó el auricular.
Pero el juez en realidad nunca es más que el secretario del doctor. No existe un juez que vote en contra del médico. Usted ni siquiera necesita ser inteligente para ser capaz de mantenerse como Médico Jefe de un hospital psiquiátrico. Eso en ningún caso.
[Pregunta del público: determinaron su Coeficiente Intelectual?]
Si, mi Coeficiente Intelectual fue determinado. Fue vergonzosamente bajo. El Sr. Profesor Leygraf determinó en su dictamen, en el marco del proceso penal, que mi CI sería de alguna manera muy muy bajo. Y esto lo expuso gozósamente ante el tribunal, con lo cual de hecho se disparó en el pie, porque eso al fin y al cabo significa que con este bajo CI uno puede dirigir más o menos exitosamente una clínica.
Bueno, quien quiera internar a alguien puede hacerlo sin ningún problema, de eso estoy convencido. Pude haber hospitalizado a la fuerza a cualquiera. Y cuando estás en un pabellón psiquiátrico, todo tu comportamiento, hagas lo que hagas, sólo confirma el diagnóstico. Si no dices nada, de alguna manera eres autista o estás resignado o eres un suicida latente. Que la psiquiatría no merece ningún tipo de respeto, la mejor evidencia para eso soy yo.
Mire: 39 doctores, especialistas en el campo de la psiquiatría y la neurología, presentaron su solicitud para el puesto de trabajo; 8 llegaron a la última selección; dos de ellos estaban habilitados: el único cartero fue contratado! Y éste trabaja allí durante dos años y obtiene un ascenso al puesto de Médico Jefe después de sólo 6 meses. El Médico Jefe de aquel ese entonces escribe que el cartero "excede las expectativas". O sea, eso, en una panadería, no lo habría conseguido.
El Sr. profesor Thomas Kallert es un organizador de este extraño Congreso Mundial de Psiquiatría. Y hace un par de semanas, el tal profesor Kallert habló por teléfono con el jefe de departamento de “Cultura” de la revista informativa "Der Spiegel", explayándose sobre la psicopatología - es decir, sobre los trastornos psíquicos - del señor Postel.
Y entonces, a la pregunta del tal Sr. Matusek - este editor en jefe de Der Spiegel - de si el Sr. Postel hubiera tenido alguna oportunidad con él, éste le respondió: "Dentro de sólo 5 minutos, ya durante la entrevista de trabajo, hubiese descubierto a un Postel".
Ahora, el profesor Kallert está convencido hasta el día de hoy de que habló con el editor jefe del Spiegel. En realidad... [risas del público].
Quiero decir, el sólo hecho de que crea concebible que el jefe de redacción del Spiegel llame al profesor Kallert por teléfono para averiguar su muy relevante opinión! O sea, la implicación ya es absurda! Creo que el hombre padece de síndrome de hybris!
También realicé otros exámenes. Había este título adicional “Psicoterapia”. Los doctores internistas necesitan tenerlo para poder facturar ciertas operaciones por las que cobran tarifas. Allí yo fui muy a menudo el presidente de la junta de examinadores de la Cámara Provincial de Médicos. Y allí hice reprobar a mucha gente, porque aquello me parecía horrible. Allí de lo que se trataba era de ninguna otra cosa más que de ganar dinero. Y creo que como presidente de la junta examinadora se debe tener en cuenta esta idea de protección al consumidor... [Risas]... ¿O no?
Es un acto responsable el de privar a los pacientes de la, por así decirlo, "ayuda" psiquiátrica - entre comillas. Es un acto de bondad.
Sí, efectivamente, es cierto: en la psiquiatría yo no veo nada digno de preservación. La psiquiatría es una medida que desprecia la dignidad humana, y eso es absolutamente inaceptable. La psiquiatría puede ser practicada por cualquier cabra entrenada; no es un gran logro, en serio. Lo único que usted tiene que hacer es dominar la jerga. Si usted domina la jerga, puede justificar cualquier cosa.
Aunque la sentencia de 4 años es obviamente una pequeña venganza del poder judicial. Yo fui anteriormente un experto en ese campo. Y diferentes juzgados, en los procesos penales que yo evalué, siempre escribían cuestiones tales como: "El especialmente experimentado experto en estos asuntos ha explicado, para la convicción de este tribunal, lo siguiente:...". Y eso les hizo sentir ridiculizados y así es como llegaron a la sentencia de 4 años.
Si echo un vistazo a todas las cosas que algunos en Sajonia se pueden permitir hacer para que los sentencien a sólo 4 años de cárcel, me dan náuseas. Pero está bien, todo está muy bien. Tal vez una pena menor me hubiese herido en mi nazisismo.
Fuente: Youtube - Gert Postel beantwortet Fragen aus dem Publikum
Fuente: Youtube - Gert Postel beantwortet Fragen aus dem Publikum

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